Alejos

“Alejos exacerba el color de la naturaleza hasta traspasar el límite de la figuración realista, sumiéndonos en un mundo de fantasía tecnicolor. Sin embargo, a pesar de la afinidad cromática con los fauvistas, sus paisajes son reposados, inducen a un estado contemplativo cercano al zen, lo que aproxima su visión a la tradición pictórica del estilo japonés ukiyo-e. El decorativismo nos abre el camino hacia lo espiritual, como ya nos enseñaron los pintores nabi, pero Alejos no necesita recurrir al exotismo de las tierras haitianas ni al primitivismo para incursionar en la pureza del pigmento y la esencialidad de las formas. Nos sitúa en espacios sin lugar y en tiempos sin pasado.”

Anna Adell (licenciada en Historia del Arte)

“Es, ante todo, una pintura lírica, imaginativa, alegre, sugestiva y especialmente llamativa, con la que este artista nos recuerda que el arte es ante todo creación, interpretación, no simple copia de la realidad, haciendo hincapié en que el mundo debe representarse, no sólo como es, sino también, como se siente”.

(Carlos Barcón, crítico de arte)

Oceános de Flores, Alejos

Sentado ayer en un banco del camino
me paré a observar por un momento:
no hay mucha diferencia entre pintar
paisajes de verdes campos
con sus hierbas, plantas y flores,
mecidas por el viento,
o un gran mar,
con las olas que el mismo viento
forma en su superficie,
creando movimiento,
aliento de la vida.
Uniendo ambos paisajes,
pintando océanos de flores,
cada hoja, cada flor, cada cuerpo,
flotando un breve instante,
pero finalmente hundiéndose en el agua,
es posible sentir su fragilidad…
no muy diferente a la nuestra.
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