Amalia Pereira, collages

Posiblemente, mis collage sean el tratamiento más rico en capas que haya podido elegir. Constantemente me repito “Una mujer creando, es una mujer sanando”.

Literatura y música son inspiración creativa y piezas de mis collage. Podría decirse que es lo hermoso saliendo en busca de lo hermoso. Y aquí hablo tanto de lo estético como de la actitud: mis collage hablan de pilares floridos, mujeres que consiguen que la vida no se extinga: amigas, madres, amadoras y amantes, capaces de convertir en fábulas lo cotidiano o de tomar esa cotidianidad entre las mandíbulas y morderla hasta que deje de agitarse turbulenta. Y es que hasta en los aprendizajes más duros, la belleza siempre está susurrándonos al lado.

Tengo un diálogo emocional con la naturaleza: un acto de catarsis que me renueva. De allí mi gama cromática: contrastes potentes entre los árboles del trópico y la cálida gama del norte de Europa. Los pájaros son los emisarios de mis mensajes a través del mar que dividió mi vida.

El cosmos y el mundo científico son otro alimento denso en continua absorción: una de las formas de nutrición más hermosas recibidas de mi madre.
La vida es un largo recorrido, imposible transitar sin la consciencia de que somos un milagro de oxigeno, azufre, luz solar y células que congenian para crear escenarios en constante transición.

El encuentro temprano con la fotografía me hace privilegiar encuadre, pesos y perspectiva. Con ellos como herramienta, mis sentidos van guardando sin tocarlo todo lo hermoso que llega a mis manos. Durante más de una década, esta acumulación ha sido el ejercicio sensorial que mantiene en forma mi plasticidad cerebral.
Amalia Pereira

crítica en prensa

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