Carlos Scannapieco – Adrián Pandolfo «Grabados del sur del mundo»

A los quince años no sabía si mi vida era parte de las artes plásticas o de la poesía. La poesía, finalmente, hizo su universo. Pero la obra de pintores, escultores o grabadores – lo mismo que su amistad – me acompañan desde aquellos días. Visitar sus talleres, las galerías, el silencio de sus obras, me llevaban a otra dimensión del poema.
Críticos como Julio Payró, Aldo Pellegrini o Cayetano Córdoba Iturburu – todos con formación humanística – percibían la obra de arte dentro de una dimensión integradora, donde lo sensorial y lo sensitivo se integran, nos integra. Esa es la mirada que sostengo, esa es la visión que focalizo como testimonio valorativo y, a la vez, como una corriente de expresión en un contexto social. El arte como expresión del ser, nos enseñó Castelao.
Es un honor escribir estas líneas. Estamos ante dos artistas de nivel internacional, dos creadores que nos entregan un cosmos y nos invitan a ver más allá del objeto, nos elevamos a la noción de una mirada espiritual.
El maestro Carlos Scannapieco es un artista de una trayectoria inmensa. Incorpora a su vitalidad la mitología más íntima de la ciudad. Un artista refinado que nos ayuda a descubrir lo abstracto y lo sensible, lo vigoroso y la fragilidad del ser humano. La síntesis lograda desde la figuración y la abstracción nos acerca a esa suerte de configuración que es recuerdo, soledad, lenguaje. Oficio y talento, vuelo y espacio.
Dice Rosa Faccaro: “una de sus creaciones muy difundida a través del imaginario citadino, es el tranvía, que se ha convertido en un arquetipo”. Dice Ernesto Schoo: “Como el sabio alquimista, consigue transmutar los elementos más groseros en un material mucho más noble y precioso”.
Scannapieco es magníficamente artista todo el tiempo. Eso conmueve.
Adrián Pandolfo, docente, artista premiado y de larga trayectoria nos acerca su mundo desde otras raíces, desde una estética de construcciones simbólicas, de un territorio que alude a la integración de los signos, de la búsqueda interior. Pandolfo, quien en 2015 obtuvo el Primer Premio Adquisición en el Salón Nacional de Artes Visuales, expuso en la oportunidad trabajos a los que denominó Territorios ancestrales. Sobre su técnica señaló: “es de impresión en relieve, se trabaja a la manera de la serigrafía, y es de un tamaño medio, en blanco y negro”. Un artista que descubre en el sur de Argentina lo ancestral, lo secreto de la piedra o de una barcaza, la naturaleza que es recuerdo emotivo.
La muestra emociona y nos eleva. El arte de estos dos grabadores da felicidad. Esperamos que el visitante recorra en silencio la muestra. Merece tiempo y silencio.

Carlos Penelas
Buenos Aires, octubre de 2019

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