“Voyages pigmentés” Jonathan Choin

El itinerario artístico de Jonathan Choin se encuadra en una tradición iconográfica consistente en coleccionar materiales en una primera etapa y emsamblarlos en una segunda, al igual que los nuevos realistas que, insertan la vida real en el arte. Su trabajo es asimismo un guiño a los carnets de viaje de Delacroix quien, por primera vez en la historia del arte, integra en sus obras los recuerdos de sus estancias en Oriente mezclando los textos con las imágenes y las acuarelas con los herbarios.
Los elementos recolectados en todo el mundo se fusionan en un conjunto: un bajorrelieve que propone a todo aquél que lo observa recorrer un itinerario propio. Recorrido que será táctil, olfativo, visual, gustativo o auditivo a elección propia. Las correspondencias entre los sentidos son posibles; de ese modo el arte deviene un medio de percepción cinestésico.
Los diferentes materiales en papel, sean periódicos, seda, tickets o fotografías constituyen la base de la obra en dos dimensiones que con la incorporación de los objetos, transforma ciertos espacios en tridimensionales. La pintura por su trazo y diseño se transforma en escultura, más precisamente en bajorrelieve con el fin de trazar la ruta a seguir por el espectador. Como subraya Marcel Duchamp “Es el espectador quien hace la obra”. El invita, no solamente a hacer la obra, sino a vivirla y experimentarla

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